¿NO ESTOY YO AQUÍ QUE SOY TU MADRE?
“SÁBELO, TEN POR CIERTO, HIJO MÍO EL MÁS PEQUEÑO, QUE YO SOY LA PERFECTA SIEMPRE VIRGEN SANTA MARÍA, MADRE DEL VERDADERÍSIMO DIOS POR QUIEN SE VIVE, EL CREADOR DE LAS PERSONAS, EL DUEÑO DE LA CERCANÍA Y DE LA INMEDIACIÓN, EL DUEÑO DEL CIELO, EL DUEÑO DE LA TIERRA, MUCHO DESEO QUE AQUÍ ME LEVANTEN MI CASITA SAGRADA, EN DONDE LO MOSTRARÉ, LO ENSALZARÉ AL PONERLO DE MANIFIESTO: LO DARÉ A LAS GENTES EN TODO MI AMOR PERSONAL, EN MI MIRADA COMPASIVA, EN MI AUXILIO, EN MI SALVACIÓN: PORQUE YO EN VERDAD SOY VUESTRA MADRE COMPASIVA, TUYA Y DE TODOS LOS HOMBRES QUE EN ESTA TIERRA ESTÁIS EN UNO, Y DE LAS DEMÁS VARIADAS ESTIRPES DE HOMBRES, MIS AMADORES, LOS QUE A MÍ CLAMEN, LOS QUE ME BUSQUEN, LOS QUE CONFÍEN EN MÍ, PORQUE ALLÍ LES ESCUCHARÉ SU LLANTO, SU TRISTEZA, PARA REMEDIAR PARA CURAR TODAS SUS DIFERENTES PENAS, SUS MISERIAS, SUS DOLORES…". "ESCUCHA, PÓNLO EN TU CORAZÓN, HIJO MÍO EL MENOR, QUE NO ES NADA LO QUE TE ESPANTÓ, LO QUE TE AFLIGIÓ, QUE NO SE PERTURBE TU ROSTRO, TU CORAZÓN; NO TEMAS ESTA ENFERMEDAD NI NINGUNA OTRA ENFERMEDAD, NI COSA PUNZANTE, AFLICTIVA. ¿NO ESTOY AQUÍ, YO, QUE SOY TU MADRE? ¿NO ESTÁS BAJO MI SOMBRA Y RESGUARDO? ¿NO SOY, YO LA FUENTE DE TU ALEGRÍA? ¿NO ESTÁS EN EL HUECO DE MI MANTO, EN EL CRUCE DE MIS BRAZOS? ¿TIENES NECESIDAD DE ALGUNA OTRA COSA?. QUE NINGUNA OTRA COSA TE AFLIJA, TE PERTURBE; …” Palabras de Nuestra Señora de Guadalupe a San Juan Diego, tomadas del Nican Mopohua.

miércoles, 27 de marzo de 2013

JUEVES SANTO


ES EL DÍA EN QUE CRISTO INSTITUYÓ EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA, TAMBIÉN CONOCIDO COMO LA ÚLTIMA CENA y EL SACERDOCIO.

QUÉ CELEBRAMOS EL JUEVES SANTO?

1.   La Última Cena,
2.   El Lavatorio de los pies,
3.   La institución de la Eucaristía y del Sacerdocio
4.   La oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.

QUÉ HACEMOS ÉSTE DIA?

MISA CRISMAL

Este día por la mañana en todas las catedrales, los obispos que son, como dice el Concilio, "los principales administradores de los misterios de Dios, que regulan, promueven y custodian toda la vida litúrgica de la Iglesia que les ha sido confiada", celebran una misa muy solemne con todos los Sacerdotes ("el Presbiterio" de sus Diócesis) y en ella los Sacerdotes con un solo corazón y una sola alma renuevan sus promesas y su obediencia al Obispo.
En ella, además, se consagran los óleos, es decir, los aceites que se emplean en diversos Sacramentos: el Bautismo, la Confirmación, el Orden Sacerdotal y la Unción de los Enfermos.
La consagración de los óleos se celebra precisamente este día para indicar que todos los sacramentos nos relacionan con el Misterio Pascual de Jesús y que todos los sacramentos tienen su culmen y su Centro en la Eucaristía.

QUÉ SIGNIFICADO TIENE ÉSTA CELEBRACIÓN?

INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA

Porque yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros.
Haced esto en memoria mía".
Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo:
 "Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre;
haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía".
Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.”
(1 Cor 11,23-26)

La Eucaristía es tradición recibida. No se trata de una celebración individual donde cada uno hace lo que quiere, sino de una tradición recibida del Señor a través de la Iglesia. Este camino de la tradición del Señor a través de las generaciones cristianas es el que hace posible la renovación de la Cena y la Pasión del Señor en todos los momentos de la historia.
La acción litúrgica realiza verdaderamente la salvación. El pasado (la cruz del Señor) se hace accesible en el presente (la vida de la Iglesia) por medio de la celebración.

EL LAVATORIO DE PIES

“Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.” (Jn 13,12-15)

En la Misa vespertina, antes del ofertorio, el Sacerdote celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies de doce feligreses, recordando el mismo gesto de Jesús con sus Apóstoles en la Última Cena.

El LAVATORIO DE LOS PIES, acción humillante y propia de esclavos, es el símbolo de la persona de Jesús y su actuación, de su entrega radical que incluye la Eucaristía. Cristo es el Sacramento primordial y la Eucaristía es la revelación de Cristo y de su amor a los suyos hasta el extremo, así como la respuesta de éstos en la fe y en la caridad.

Son muchos los gestos que se evocan en el Jueves Santo.

Uno de ellos es el signo de humildad y sencillez que realizó Jesús al lavarle los pies a todos sus discípulos, diciéndoles que ellos se los deben lavar unos a otros, "en verdad les digo que el siervo no es más que su señor, ni el enviado más que quien lo envió" (San Juan 13, 16.

Al concluir la celebración de la MISA DE JUEVES SANTO, «In Coena Domini», en la que celebramos la institución de la Sagrada Eucaristía y el Sacerdocio — el tabernáculo queda vacío en memoria de la muerte de Jesús y se hace entonces la reserva del Santísimo Sacramento en un lugar especial, tradicionalmente denominado «Monumento».

EL TRASLADO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO AL MONUMENTO

La ceremonia del traslado del Santísimo Sacramento al Monumento tuvo su origen cuando, en tiempos pasados, se comenzó a guardar o reservar en un lugar aparte las Sagradas Formas que fueran necesarias para administrar la Eucaristía a los fieles que, por motivos de salud o de piedad, deseaban comulgar en Viernes Santo.
Con los años la traslación adquirió un carácter solemne, realizándose de modo procesional. En su recorrido se acostumbra cantar el Tantum Ergo, célebre himno compuesto por Santo Tomás de Aquino, así como por otros cánticos eucarísticos.
Llegados al pie del Monumento —un altar o capilla previamente acondicionado para acoger al Pan del Cielo— en medio de las plegarias y del incienso, los fieles se van turnando unos a otros en un acto de adoración continua a Jesús Sacramentado.

Luego se expone el Santísimo (Ostia Consagrada) y se realizan vigilias de oración en signo de la oración de Jesús en el Monte de los Olivos, la noche antes de ser entregado a los sacerdotes.

LA NOCHE EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS

La Biblia cuenta que terminada la Cena de Pascua, el Mesías y sus Apóstoles se dirigieron al Monte de los Olivos a orar. Él se distanció un poco, rezaba y sudaba cada vez más fuerte, comenzó a sentirse angustiado porque sabía lo que venía, y un ángel del cielo lo reconfortó.
Cuando fue a buscar a sus amigos se dio cuenta de que estos se habían quedado dormidos, Él les dijo, "ha llegado la hora en que el Hijo de Dios debe ser entregado. Levántense, ya se acerca el que me va entregar".

La Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Jesús, un acompañar a Jesús en la oración del huerto. Es por esta razón que las Iglesias preparan sus monumentos.
Reflexionemos con Jesús en lo que sentía en estos momentos:
su miedo, la angustia ante la muerte, la tristeza por ser traicionado, su soledad, su compromiso por cumplir la voluntad de Dios, su obediencia a Dios Padre y su confianza en Él.

Las virtudes que nos enseña Jesús este día, entre otras, son la obediencia, la generosidad y la humildad.

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