¿NO ESTOY YO AQUÍ QUE SOY TU MADRE?
“SÁBELO, TEN POR CIERTO, HIJO MÍO EL MÁS PEQUEÑO, QUE YO SOY LA PERFECTA SIEMPRE VIRGEN SANTA MARÍA, MADRE DEL VERDADERÍSIMO DIOS POR QUIEN SE VIVE, EL CREADOR DE LAS PERSONAS, EL DUEÑO DE LA CERCANÍA Y DE LA INMEDIACIÓN, EL DUEÑO DEL CIELO, EL DUEÑO DE LA TIERRA, MUCHO DESEO QUE AQUÍ ME LEVANTEN MI CASITA SAGRADA, EN DONDE LO MOSTRARÉ, LO ENSALZARÉ AL PONERLO DE MANIFIESTO: LO DARÉ A LAS GENTES EN TODO MI AMOR PERSONAL, EN MI MIRADA COMPASIVA, EN MI AUXILIO, EN MI SALVACIÓN: PORQUE YO EN VERDAD SOY VUESTRA MADRE COMPASIVA, TUYA Y DE TODOS LOS HOMBRES QUE EN ESTA TIERRA ESTÁIS EN UNO, Y DE LAS DEMÁS VARIADAS ESTIRPES DE HOMBRES, MIS AMADORES, LOS QUE A MÍ CLAMEN, LOS QUE ME BUSQUEN, LOS QUE CONFÍEN EN MÍ, PORQUE ALLÍ LES ESCUCHARÉ SU LLANTO, SU TRISTEZA, PARA REMEDIAR PARA CURAR TODAS SUS DIFERENTES PENAS, SUS MISERIAS, SUS DOLORES…". "ESCUCHA, PÓNLO EN TU CORAZÓN, HIJO MÍO EL MENOR, QUE NO ES NADA LO QUE TE ESPANTÓ, LO QUE TE AFLIGIÓ, QUE NO SE PERTURBE TU ROSTRO, TU CORAZÓN; NO TEMAS ESTA ENFERMEDAD NI NINGUNA OTRA ENFERMEDAD, NI COSA PUNZANTE, AFLICTIVA. ¿NO ESTOY AQUÍ, YO, QUE SOY TU MADRE? ¿NO ESTÁS BAJO MI SOMBRA Y RESGUARDO? ¿NO SOY, YO LA FUENTE DE TU ALEGRÍA? ¿NO ESTÁS EN EL HUECO DE MI MANTO, EN EL CRUCE DE MIS BRAZOS? ¿TIENES NECESIDAD DE ALGUNA OTRA COSA?. QUE NINGUNA OTRA COSA TE AFLIJA, TE PERTURBE; …” Palabras de Nuestra Señora de Guadalupe a San Juan Diego, tomadas del Nican Mopohua.

domingo, 18 de agosto de 2013

EL PAPA RECOMIENDA REZAR EL ROSARIO A DIARIO PARA LUCHAR CONTRA EL MALIGNO


16 de agosto, 2013. (Romereports.com) 
Casi 12.000 peregrinos llenaron la plaza exterior a la residencia pontificia de Castel Gandolfo, para asistir a la misa con el Papa Francisco en la fiesta de la Asunción de la Virgen María.
El Papa salió por la misma puerta que el 28 de febrero se convirtió en la imagen del final del pontificado de Benedicto XVI. En un altar provisional y vestido con ornamentos sencillos, Francisco centró su homilía en la contribución de la Virgen María a la Iglesia.

PAPA FRANCISCO
“A la luz de esta bellísima imagen de nuestra Madre, podemos considerar el mensaje de las lecturas de la Biblia que acabamos de escuchar. Podemos concentrarnos sobre tres palabras clave: lucha, resurrección, esperanza”.

El Papa explicó que el primer término se refiere a la lucha entre el bien y el mal, y cómo la Virgen juega un papel clave para orientarnos en esa batalla.

PAPA FRANCISCO
“María nos acompaña, lucha con nosotros. Sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal. La oración a María, particularmente el Rosario. Escuchad bien , ¡el Rosario! ¿Vosotros rezáis el Rosario todos los días? No sé... ¿Seguro? Esta bien”. 

El Papa dijo que la Virgen compartió las luchas de su hijo, Jesucristo. Ella sufrió con él, y por eso cuando Jesús resucitó, ella también nos mostró la redención. 

PAPA FRANCISCO
“Nuestra Madre también  podemos decir, es nuestra representante, es nuestra hermana, la primera hermana de los redimidos que ha llegado al cielo”.

A través de ese sufrimiento y de la redención, la Virgen María es también la imagen más característica de la esperanza, dijo el Papa. Está siempre cerca de los que sufren en todo el mundo, y les ofrece esperanza para vencer en su lucha.

Tras la Misa el Papa rezó el Ángelus y después permaneció en Castel Gandolfo durante el día. Por la tarde visitó de forma privada la parroquia local y regresó al Vaticano.

NUEVO LLAMAMIENTO DEL PAPA FRANCISCO POR LA PAZ EN EGIPTO - 525 MUERTOS, 3.000 HERIDOS Y MÁS DE 40 IGLESIAS QUEMADAS




«El Papa Francisco sigue con creciente preocupación las graves noticias que llegan de Egipto, perseverando en la oración para que cese la violencia y con el anhelo de que las partes elijan el camino del diálogo y la reconciliación», señaló este sábado el vicedirector de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Padre Ciro Benedettini, recordando el apremiante llamamiento por la paz en esta amada nación, que el Santo Padre pronunció en la Solemnidad de la Asunción de María, asegurando sus oraciones por las víctimas y sus familiares, así como por los heridos y cuantos sufren.

El llamamiento a la paz y el diálogo en Egipto, que el Santo Padre dirigió en la solemnidad de la Asunción de María, fue recibido con profundo aprecio y gratitud por todos los egipcios - cristianos y musulmanes - destacó el portavoz de los Obispos católicos de Egipto, el Padre Rafiq Greiche, ante los micrófonos de Radio Vaticano, en una conversación telefónica con Alessandro Gisotti: «Sí, todos - los católicos pero también los ortodoxos y los musulmanes - apenas el Papa terminó de hablar en el rezo del Ángelus, publicaron enseguida sus palabras en todos los medios: diarios, sitios web... ¡como si todos hubieran estado esperando las palabras del Papa! En especial, los católicos, sintieron la cercanía del Papa, que reza por ellos y que anhela infundirles esperanza, es lo que necesitamos verdaderamente».

En la escalada de violencia que se registra en Egipto, han sido quemadas también 40 iglesias – 10 católicas y 30 entre copto ortodoxas, protestantes y greco-ortodoxas.

La Iglesia Ortodoxa Copta de Egipto ha hecho público un comunicado en el que señala que está siguiendo de cerca «los lamentables incidentes ocurridos en esta nación» y confirma «su firme postura contra todo tipo de violencia, en el respeto de la ley, de las fuerzas armadas y de todas las instituciones del pueblo egipcio, para detener la violenta acción de organizaciones armadas y de oscuros terroristas, tanto internos como externos, con ataques contra oficinas gubernamentales, así como contra las iglesias pacíficas, que están aterrorizando a los ciudadanos tanto coptos como musulmanes».

Tras hacer hincapié en que «estas acciones están en contra de todas las religiones, de la moralidad y de la humanidad», la Iglesia Ortodoxa Copta de Egipto, junto con su «satisfacción por la postura de los países amigos y leales, que entienden la naturaleza de esta serie de acontecimientos», denuncia «enérgicamente la información errónea que se transmite en algunos medios de comunicación occidentales».

E invitando a «enfocar los acontecimientos de forma realmente objetiva», «en lugar de legitimar las sangrientas organizaciones terroristas y todos sus afiliados con el apoyo internacional y el amparo político, mientras que lo que están tratando de difundir es devastación y destrucción», el comunicado de la Iglesia Ortodoxa Copta de Egipto, pide «que los medios de comunicación internacionales y occidentales informen con atención a los hechos, con exactitud, veracidad y honestidad».

Enviando sus «condolencias a todas las víctimas y mártires del deber que dieron sus vidas, orando por la recuperación de todos los heridos y los que sufren», la Iglesia Ortodoxa Copta de Egipto alienta a «perseverar en la sólida unidad nacional, rechazando cualquier intento de polarizar a esta nación en un conflicto secular». «Rechazamos absolutamente cualquier injerencia extranjera total o parcial en los asuntos nacionales internos de Egipto, así como las manos del mal que se extienden para quemar, matar y destruir. Al tiempo que las manos de Dios están más cerca para proteger, fortalecer y construir», se lee en este comunicado, que añade textualmente: «tenemos plena confianza en la intervención divina que guiará al pueblo egipcio en este momento delicado de nuestra historia, hacia un futuro mejor y un futuro más luminoso, lleno de justicia, paz y democracia, como merece el pueblo del valle del Nilo».(CdM-RV)


jueves, 15 de agosto de 2013

CADA SÍ A DIOS ES UN PASO HACIA EL CIELO, COMO MARÍA: EL PAPA EN EL ÁNGELUS CON TEXTO



(RV).- (Con audio) “Porque esto es lo que el Señor quiere: ¡que todos sus hijos tengamos la vida en abundancia! ¡Dios nos quiere a todos con él en su casa!”, expreso el Obispo de Roma en la oración del Ángelus este 15 de agosto, al final de la Eucaristía celebrada en la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo.

El Sucesor de Pedro recordó especialmente el 25° aniversario de la Carta Apostólica: Mulieris Dignitatem, del beato Juan Pablo II, sobre la dignidad y la vocación de la mujer. “Este documento es rico de ideas que merecen ser retomadas y desarrolladas… para que todas las mujeres se encuentren a sí mismas y la plenitud de su vocación”.

(jesuita Guillermo Ortiz – RV)

TEXTO COMPLETO DE LA ALOCUCIÓN DEL PAPA A LA HORA DEL ÁNGELUS EN LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA:

Queridos hermanos y hermanas, al término de esta celebración nos dirigimos a la Virgen María con la oración del ángelus. El camino de María hacia el Cielo comenzó con aquel “sí” pronunciado en Nazaret, en respuesta al Mensajero celestial que le anunciaba la voluntad de Dios para Ella. Y, en realidad, es precisamente así: cada “sí” a Dios es un paso hacia el Cielo, hacia la vida eterna. Porque esto quiere el Señor: ¡que todos sus hijos tengan vida en abundancia! ¡Dios nos quiere a todos consigo, en su casa!

Llegan lamentablemente noticias dolorosas de Egipto. Deseo asegurar mi oración por todas las víctimas y sus familiares. Por los heridos y por cuantos sufren. Oremos juntos por la paz, el diálogo, la reconciliación en esa querida tierra y en el mundo entero. María Reina de la paz ruega por nosotros, digamos todos.

Deseo recordar el 25° aniversario de la Carta Apostólica Mulieris dignitatem, del beato Papa Juan Pablo II, sobre la dignidad y la vocación de la mujer. Este documento es rico de ideas que merecen ser retomadas y desarrolladas; y en la base de todo está la figura de María. En efecto, salió con ocasión del Año Mariano. Hagamos nuestra la oración puesta al final de esta Carta Apostólica (Cfr. n. 31): a fin de que, meditando el misterio bíblico de la mujer, condensado en María, todas las mujeres se encuentren a sí mismas y la plenitud de su vocación. En toda la Iglesia se profundice y entienda cada vez más el tan gran e importante papel de la mujer.

Agradezco a todos los presentes, habitantes de Castel Gandolfo y peregrinos. Les agradezco a ustedes, habitantes de Castel Gandolfo. Muchas gracias, y a todos los peregrinos, en particular a los de Guinea con su Obispo.

Saludo con afecto a las alumnas del Colegio Pasionista “Michael Ham” de Vicente López, Argentina; así como a los jóvenes de la Banda de música del Colegio José de Jesús Rebolledo de Coatepec, México.

Ahora todos juntos recemos a la Virgen

Angelus Domini…

(Traducción de María Fernanda Bernasconi – RV).

martes, 13 de agosto de 2013

NUEVA APLICACIÓN AYUDA A ENTENDER Y MANEJAR MEJOR LA BIBLIA

10 de agosto, 2013. (Romereports.com) 
Esta original aplicación permiteacercarse a la Biblia una manera más moderna y cómoda.
Está basada en la síntesis de la Historia de la Salvación que hizo el sacerdote Hernán Pereda Bullrich durante más de 30 años. Presenta todos los libros de la Biblia en su contexto histórico, pero los adapta al lenguaje moderno.   

Además incluye varios ejercicios de Lectio Divina sobre la vocación porque recoge la historia de personajes de la Biblia llamados por Dios.  

P. RICARDO GRZONA 
Presidente Fundación Ramón Pané  
“Los ejercicios de Lectio Divina fueron preparados especialmente para los jóvenes. La Biblia, es un libro principalmente de oración, que nos ayuda a conocernos a nosotros mismos y a conocer el plan de Dios”. 

Se estructura en 14 grandes etapas, desde el Génesis hasta el Apocalipsis y ofrece en paralelo las distintas narraciones de los evangelistas sobre cada pasaje bíblico. La Historia de la Salvación viene presentada de forma cronológica, pero el usuario puede elegir por dónde empezar. 

Llama la atención la exquisita precisión de los mapas, para representar de la manera más fiel posible los escenarios bíblicos. Invirtieron más de 1.400 horas en el diseño.  

P. RICARDO GRZONA 
Presidente Fundación Ramón Pané 

“Para situarse en el mundo bíblico tenemos que conocer la Historia. Para eso hemos tomado algunos mapas que están tomados de mapas satelitales, lo más real posible para poder re-dibujar sobre un mapa, lo más cercano a lo que nosotros vemos de un mapa satelital. Para que podamos ver por ejemplo los viajes de San Pablo, o el transcurso que hizo Abraham para llegar a la tierra prometida, o Palestina en la época de Jesús”. 

EL PAPA FRANCISCO EXHORTA A DEFENDER LA VIDA DESDE LA CONCEPCIÓN EN LA SEMANA NACIONAL DE LA FAMILIA, QUE COMENZÓ AYER EN EL BRASIL.

VATICANO, 12 Ago. 13 / 10:17 am (ACI/EWTN Noticias).-
 La vida humana debe ser defendida "siempre", desde el vientre materno, reconociendo en ella un don de Dios y una "garantía del futuro de la humanidad", afirmó el Papa Francisco en un mensaje para la SEMANA NACIONAL DE LA FAMILIA, que comenzó ayer en el Brasil.
Según señala Radio Vaticano, el Papa inicia su mensaje afirmando que todavía conserva "vivas en el corazón las alegrías recibidas" durante el viaje al Brasil por la Jornada Mundial de la Juventud celebrada hace unos dias en Río de Janeiro.
El Papa animó a los padres en la "misión noble y exigente de ser los primeros colaboradores de Dios en la orientación fundamental de la existencia y en la garantía de un buen futuro. Por ello es importante que los padres cultiven prácticas comunes de fe en la familia, que acompañen la maduración de la fe de los hijos".
Los padres, prosiguió el Papa, fueron llamados a "transmitir con las palabras y sobre todo con sus obras las verdades fundamentales sobre la vida y el amor humano, que reciben una nueva luz de la Revelación de Dios".
"En particular, frente a la cultura del deshecho, que relativiza el valor de la vida humana -subrayó el Santo Padre- los padres están llamados a transmitir a sus hijos la conciencia de que siempre debe ser defendida, desde el vientre materno, reconociendo en ella un don de Dios y una garantía del futuro de la humanidad, pero también en el cuidado de los ancianos, especialmente de los abuelos, que son la memoria viva de un pueblo y transmiten la sabiduría de la vida".
Para concluir, invocando la intercesión de Nuestra Señora de Aparecida, el Papa pidió que las familias puedan llegar a ser "los testimonios más convincentes de la belleza del amor sostenido por la fe".
LA SEMANA NACIONAL DE LA FAMILIA es una iniciativa de la Conferencia Episcopal del Brasil, y este año gira en torno al tema "TRANSMISIÓN Y EDUCACIÓN DE LA FE CRISTIANA EN LA FAMILIA". Los obispos brasileños, retomando el documento de Aparecida, recordaron en una nota que la familia "es uno de los tesoros más importantes de América Latina y es un patrimonio de toda la humanidad".


CARTA ENCÍCLICA “LUMEN FIDEI” DEL SUMO PONTÍFICE FRANCISCO A LOS OBISPOS A LOS PRESBÍTEROS Y A LOS DIÁCONOS A LAS PERSONAS CONSAGRADAS Y A TODOS LOS FIELES LAICOS SOBRE LA FE CAPÍTULO SEGUNDO SI NO CREÉIS, NO COMPRENDERÉIS (cf. Is 7,9) DIÁLOGO ENTRE FE Y RAZÓN


32. La fe cristiana, en cuanto anuncia la verdad del amor total de Dios y abre a la fuerza de este amor, llega al centro más profundo de la experiencia del hombre, que viene a la luz gracias al amor, y está llamado a amar para permanecer en la luz. Con el deseo de iluminar toda la realidad a partir del amor de Dios manifestado en Jesús, e intentando amar con ese mismo amor, los primeros cristianos encontraron en el mundo griego, en su afán de verdad, un referente adecuado para el diálogo. El encuentro del mensaje evangélico con el pensamiento filosófico de la antigüedad fue un momento decisivo para que el Evangelio llegase a todos los pueblos, y favoreció una fecunda interacción entre la fe y la razón, que se ha ido desarrollando a lo largo de los siglos hasta nuestros días. El beato Juan Pablo II, en su Carta encíclica Fides et ratio, ha mostrado cómo la fe y la razón se refuerzan mutuamente[27]. Cuando encontramos la luz plena del amor de Jesús, nos damos cuenta de que en cualquier amor nuestro hay ya un tenue reflejo de aquella luz y percibimos cuál es su meta última. Y, al mismo tiempo, el hecho de que en nuestros amores haya una luz nos ayuda a ver el camino del amor hasta la donación plena y total del Hijo de Dios por nosotros. En este movimiento circular, la luz de la fe ilumina todas nuestras relaciones humanas, que pueden ser vividas en unión con el amor y la ternura de Cristo.
33. En la vida de san Agustín encontramos un ejemplo significativo de este camino en el que la búsqueda de la razón, con su deseo de verdad y claridad, se ha integrado en el horizonte de la fe, del que ha recibido una nueva inteligencia. Por una parte, san Agustín acepta la filosofía griega de la luz con su insistencia en la visión. Su encuentro con el neoplatonismo le había permitido conocer el paradigma de la luz, que desciende de lo alto para iluminar las cosas, y constituye así un símbolo de Dios. De este modo, san Agustín comprendió la trascendencia divina, y descubrió que todas las cosas tienen en sí una transparencia que pueden reflejar la bondad de Dios, el Bien. Así se desprendió del maniqueísmo en que estaba instalado y que le llevaba a pensar que el mal y el bien luchan continuamente entre sí, confundiéndose y mezclándose sin contornos claros. Comprender que Dios es luz dio a su existencia una nueva orientación, le permitió reconocer el mal que había cometido y volverse al bien.
Por otra parte, en la experiencia concreta de san Agustín, tal como él mismo cuenta en sus Confesiones, el momento decisivo de su camino de fe no fue una visión de Dios más allá de este mundo, sino más bien una escucha, cuando en el jardín oyó una voz que le decía: « Toma y lee »; tomó el volumen de las Cartas de san Pablo y se detuvo en el capítulo decimotercero de la Carta a los Romanos[28]. Hacía acto de presencia así el Dios personal de la Biblia, capaz de comunicarse con el hombre, de bajar a vivir con él y de acompañarlo en el camino de la historia, manifestándose en el tiempo de la escucha y la respuesta.
De todas formas, este encuentro con el Dios de la Palabra no hizo que san Agustín prescindiese de la luz y la visión. Integró ambas perspectivas, guiado siempre por la revelación del amor de Dios en Jesús. Y así, elaboró una filosofía de la luz que integra la reciprocidad propia de la palabra y da espacio a la libertad de la mirada frente a la luz. Igual que la palabra requiere una respuesta libre, así la luz tiene como respuesta una imagen que la refleja. San Agustín, asociando escucha y visión, puede hablar entonces de la « palabra que resplandece dentro del hombre »[29]. De este modo, la luz se convierte, por así decirlo, en la luz de una palabra, porque es la luz de un Rostro personal, una luz que, alumbrándonos, nos llama y quiere reflejarse en nuestro rostro para resplandecer desde dentro de nosotros mismos. Por otra parte, el deseo de la visión global, y no sólo de los fragmentos de la historia, sigue presente y se cumplirá al final, cuando el hombre, como dice el Santo de Hipona, verá y amará[30]. Y esto, no porque sea capaz de tener toda la luz, que será siempre inabarcable, sino porque entrará por completo en la luz.
  
34. La luz del amor, propia de la fe, puede iluminar los interrogantes de nuestro tiempo en cuanto a la verdad. A menudo la verdad queda hoy reducida a la autenticidad subjetiva del individuo, válida sólo para la vida de cada uno. Una verdad común nos da miedo, porque la identificamos con la imposición intransigente de los totalitarismos. Sin embargo, si es la verdad del amor, si es la verdad que se desvela en el encuentro personal con el Otro y con los otros, entonces se libera de su clausura en el ámbito privado para formar parte del bien común. La verdad de un amor no se impone con la violencia, no aplasta a la persona. Naciendo del amor puede llegar al corazón, al centro personal de cada hombre. Se ve claro así que la fe no es intransigente, sino que crece en la convivencia que respeta al otro. El creyente no es arrogante; al contrario, la verdad le hace humilde, sabiendo que, más que poseerla él, es ella la que le abraza y le posee. En lugar de hacernos intolerantes, la seguridad de la fe nos pone en camino y hace posible el testimonio y el diálogo con todos.

Por otra parte, la luz de la fe, unida a la verdad del amor, no es ajena al mundo material, porque el amor se vive siempre en cuerpo y alma; la luz de la fe es una luz encarnada, que procede de la vida luminosa de Jesús. Ilumina incluso la materia, confía en su ordenamiento, sabe que en ella se abre un camino de armonía y de comprensión cada vez más amplio. La mirada de la ciencia se beneficia así de la fe: ésta invita al científico a estar abierto a la realidad, en toda su riqueza inagotable. La fe despierta el sentido crítico, en cuanto que no permite que la investigación se conforme con sus fórmulas y la ayuda a darse cuenta de que la naturaleza no se reduce a ellas. Invitando a maravillarse ante el misterio de la creación, la fe ensancha los horizontes de la razón para iluminar mejor el mundo que se presenta a los estudios de la ciencia.

lunes, 12 de agosto de 2013

CARTA ENCÍCLICA “LUMEN FIDEI” DEL SUMO PONTÍFICE FRANCISCO A LOS OBISPOS A LOS PRESBÍTEROS Y A LOS DIÁCONOS A LAS PERSONAS CONSAGRADAS Y A TODOS LOS FIELES LAICOS SOBRE LA FE CAPÍTULO SEGUNDO SI NO CREÉIS, NO COMPRENDERÉIS (cf. Is 7,9) LA FE COMO ESCUCHA Y VISIÓN

29. Precisamente porque el conocimiento de la fe está ligado a la alianza de un Dios fiel, que establece una relación de amor con el hombre y le dirige la Palabra, es presentado por la Biblia como escucha, y es asociado al sentido del oído. San Pablo utiliza una fórmula que se ha hecho clásica: fides ex auditu, « la fe nace del mensaje que se escucha » (Rm 10,17). El conocimiento asociado a la palabra es siempre personal: reconoce la voz, la acoge en libertad y la sigue en obediencia. Por eso san Pablo habla de la « obediencia de la fe » (cf. Rm 1,5; 16,26)[23]. La fe es, además, un conocimiento vinculado al transcurrir del tiempo, necesario para que la palabra se pronuncie: es un conocimiento que se aprende sólo en un camino de seguimiento. La escucha ayuda a representar bien el nexo entre conocimiento y amor.

Por lo que se refiere al conocimiento de la verdad, la escucha se ha contrapuesto a veces a la visión, que sería más propia de la cultura griega. La luz, si por una parte posibilita la contemplación de la totalidad, a la que el hombre siempre ha aspirado, por otra parece quitar espacio a la libertad, porque desciende del cielo y llega directamente a los ojos, sin esperar a que el ojo responda. Además, sería como una invitación a una contemplación extática, separada del tiempo concreto en que el hombre goza y padece. Según esta perspectiva, el acercamiento bíblico al conocimiento estaría opuesto al griego, que buscando una comprensión completa de la realidad, ha vinculado el conocimiento a la visión.
Sin embargo, esta supuesta oposición no se corresponde con el dato bíblico. El Antiguo Testamento ha combinado ambos tipos de conocimiento, puesto que a la escucha de la Palabra de Dios se une el deseo de ver su rostro. De este modo, se pudo entrar en diálogo con la cultura helenística, diálogo que pertenece al corazón de la Escritura. El oído posibilita la llamada personal y la obediencia, y también, que la verdad se revele en el tiempo; la vista aporta la visión completa de todo el recorrido y nos permite situarnos en el gran proyecto de Dios; sin esa visión, tendríamos solamente fragmentos aislados de un todo desconocido.
30. La conexión entre el ver y el escuchar, como órganos de conocimiento de la fe, aparece con toda claridad en el Evangelio de san Juan. Para el cuarto Evangelio, creer es escuchar y, al mismo tiempo, ver. La escucha de la fe tiene las mismas características que el conocimiento propio del amor: es una escucha personal, que distingue la voz y reconoce la del Buen Pastor (cf. Jn 10,3-5); una escucha que requiere seguimiento, como en el caso de los primeros discípulos, que « oyeron sus palabras y siguieron a Jesús » (Jn 1,37). Por otra parte, la fe está unida también a la visión. A veces, la visión de los signos de Jesús precede a la fe, como en el caso de aquellos judíos que, tras la resurrección de Lázaro, « al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él » (Jn 11,45). Otras veces, la fe lleva a una visión más profunda: « Si crees, verás la gloria de Dios » (Jn 11,40). Al final, creer y ver están entrelazados: « El que cree en mí […] cree en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado » (Jn 12,44-45). Gracias a la unión con la escucha, el ver también forma parte del seguimiento de Jesús, y la fe se presenta como un camino de la mirada, en el que los ojos se acostumbran a ver en profundidad. Así, en la mañana de Pascua, se pasa de Juan que, todavía en la oscuridad, ante el sepulcro vacío, « vio y creyó » (Jn 20,8), a María Magdalena que ve, ahora sí, a Jesús (cf. Jn 20,14) y quiere retenerlo, pero se le pide que lo contemple en su camino hacia el Padre, hasta llegar a la plena confesión de la misma Magdalena ante los discípulos: « He visto al Señor » (Jn 20,18).
¿Cómo se llega a esta síntesis entre el oír y el ver? Lo hace posible la persona concreta de Jesús, que se puede ver y oír. Él es la Palabra hecha carne, cuya gloria hemos contemplado (cf. Jn 1,14). La luz de la fe es la de un Rostro en el que se ve al Padre. En efecto, en el cuarto Evangelio, la verdad que percibe la fe es la manifestación del Padre en el Hijo, en su carne y en sus obras terrenas, verdad que se puede definir como la « vida luminosa » de Jesús[24]. Esto significa que el conocimiento de la fe no invita a mirar una verdad puramente interior. La verdad que la fe nos desvela está centrada en el encuentro con Cristo, en la contemplación de su vida, en la percepción de su presencia. En este sentido, santo Tomás de Aquino habla de la oculata fides de los Apóstoles —la fe que ve— ante la visión corpórea del Resucitado[25]. Vieron a Jesús resucitado con sus propios ojos y creyeron, es decir, pudieron penetrar en la profundidad de aquello que veían para confesar al Hijo de Dios, sentado a la derecha del Padre.

31. Solamente así, mediante la encarnación, compartiendo nuestra humanidad, el conocimiento propio del amor podía llegar a plenitud. En efecto, la luz del amor se enciende cuando somos tocados en el corazón, acogiendo la presencia interior del amado, que nos permite reconocer su misterio. Entendemos entonces por qué, para san Juan, junto al ver y escuchar, la fe es también un tocar, como afirma en su primera Carta: « Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos […] y palparon nuestras manos acerca del Verbo de la vida » (1 Jn 1,1). Con su encarnación, con su venida entre nosotros, Jesús nos ha tocado y, a través de los sacramentos, también hoy nos toca; de este modo, transformando nuestro corazón, nos ha permitido y nos sigue permitiendo reconocerlo y confesarlo como Hijo de Dios. Con la fe, nosotros podemos tocarlo, y recibir la fuerza de su gracia. San Agustín, comentando el pasaje de la hemorroísa que toca a Jesús para curarse (cf. Lc 8,45-46), afirma: « Tocar con el corazón, esto es creer »[26]. También la multitud se agolpa en torno a él, pero no lo roza con el toque personal de la fe, que reconoce su misterio, el misterio del Hijo que manifiesta al Padre. Cuando estamos configurados con Jesús, recibimos ojos adecuados para verlo.